lunes, 28 de enero de 2008

Haylas, sí, a tanto el vuelo


Decían que corren malos tiempos para la lírica, y para todo lo que no sea lo que ya sabemos. Pero hay quien sigue creyendo en brujas, meigas, xanas y otros súcubos. Yo soy de ellos. He visto a una, y la he fotografiado. Regresaba a casa, cansada, tras muchos vuelos al lado de la catedral, donde trabaja. Antes, la cosa tenía más romanticismo, más glamour, incluso, aunque oscuro e inquietante. Ahora, la meiga trabaja por horas, tiene las vestimentas ajadas, los zapatones sin suela y el cansancio la hace pensar más de lo que debiera. Cuando regresa a su agujero, cuenta sus monedas y se toma un brebaje más de lo indicado. Quizá así olvide que se llama Salustiano, y que no se hacen tres años en la Escuela de Teatro para acabar haciendo vuelos de escoba por horas, y por la voluntad.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Qué decadencia creo qué ese pacto qué tenia con el diablo se le agotó por falta de dialogo y de promesas incumplidas y con el sus poderes extraordinarios asi que a la fea y malvada bruja se le queda grande hasta la escoba.Dejaté de hacer brebajes adulterados y ponte las pilas acude a tu sindicato asi no llegas a jubilarte M.T.

neurotransmisores dijo...

Cada época tiene sus creencias.

Frabisa dijo...

En este caso, una imagen vale más que mil palabras, sin que las tuyas sobren, al contrario. La foto es simpatiquísima, me encanta la composición con esos zapatones a un lado que ejercen de sombrero de mendigo. ¿La escoba? Es que alguien después de ver esa escoba se puede imaginar otra distinta para una “bruxa galega ceibe”, imposible. Es cierto que ofrece aspecto de abatimiento, algo encorvada, con esas medias rotas, desastrosa, vamos, más o menos el que ofrecemos los demás al final de una jornada laboral. Lo que menos le pega a esta bruja contemporánea, son las sandalias, pero a lo mejor es eso lo que le da el toque moderno. Haberlas, hailas, esa foto es una prueba.

Lyra dijo...

Entre los mimos y los músicos de la calle que tocan maravillosamente uno se pregunta dónde ha ido a parar el amor por el arte. Tal vez es que ahora pierde valor si no pagas por escucharlo/verlo, ¿no?

Mármara dijo...

Me encanta, esta foto. Me fascina, el detalle de las botas unidas por los cordones, y esa sensación de cansancio que transmite la postura.
Y el texto que acompaña, diez.

Eduardo Arias Rábanos dijo...

Marmarilla, con pocas palabras, qué de cosas dices, y cómo me ruborizas, jodía.
Lyra, esta vez no te capté. ¿Andaría yo algo espeso?
Fra, sos un amor. ¿Te lo dicen mucho?
Neuro, sin palabras.
M. T., me gusta tu humor socarrón. ¿De dónde eres?

Anónimo dijo...

La foto no tiene desperdicio, porq de verdad sugiere un montón de historias más allá de sus cuatro lados, pero anda q el comentario q la acompaña... tiene tela marinera. Hace q se uno se meta en la foto de otra manera, casi literalmente ahí al ladito de la bruja, observándola, y q hasta a una le dé pena del pobre "Salus".

Q robados más bien robados!!!

Susipop

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