viernes, 30 de abril de 2010

jueves, 29 de abril de 2010

INFLORACIÓN

miércoles, 28 de abril de 2010

PEIO (Agosto, 1992)

martes, 27 de abril de 2010

SORPRESAS CALLEJERAS

lunes, 26 de abril de 2010

domingo, 25 de abril de 2010

MICRORRELATO

JUSTIFICACIÓN
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Durante el interrogatorio del fiscal, aquel hombre manifestó que la había matado por varias razones, que pasó a enumerar con precisión. En primer lugar, por el tiempo que le costó conseguir que fuera suya, cuando todavía no lo era. En segundo lugar, porque, una vez vencida la dificultad, la muy zorra (palabras textuales) se había entregado sin tasa, como una puta vulgar. En tercer lugar, porque ya era suya. En cuarto lugar, porque a esas alturas se había cansado de que continuara siendo suya. En quinto lugar, porque, pese a ello, tampoco quería que fuese de nadie más. En sexto lugar, porque la tarde del día de autos había perdido unos cuantos miles en el bingo, la muy ludópata. En séptimo lugar, porque aquella noche llevaba puesta una bata abominable. En octavo lugar, porque muerta la perra se acabaría la rabia. En noveno lugar, porque roncaba, y mucho. Y en décimo pero no último lugar, porque le había dado la real gana. Tras una pausa, abarcó toda la sala del tribunal con su fría mirada desafiante. A continuación, y en un alarde de método riguroso, concluyó proponiendo que, si le daban tiempo, era capaz de exponer las razones que quisieran para justificar la necesaria perentoriedad de su acción. El juez, interesadísimo, le concedió 30 años para meditar con detenimiento sus argumentos. Y un día más para la exposición ordenada de los mismos.
Del libro Crueldades necesarias

sábado, 24 de abril de 2010

viernes, 23 de abril de 2010

ÁNGEL (Febrero, 2001)

jueves, 22 de abril de 2010

miércoles, 21 de abril de 2010

martes, 20 de abril de 2010

LO ORDENA UN DIOS

lunes, 19 de abril de 2010

domingo, 18 de abril de 2010

MICRORRELATO

ÍCARO, HUÉSPED DE LAS PROFUNDIDADES
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Ícaro no se desplomó desde el cielo porque sus alas de cera y pluma se derritieran al contacto con el sol (cualquier físico podría desmontar tal falacia). Lo que le sucedió fue que siempre había soñado con ser un ángel. Y ello, porque la religión de sus ancestros le sonaba demasiado a mitología. Por eso, en cuanto Dédalo le ayudó a construir aquellas alas maravillosas, lo que hizo fue subir, subir, en busca de ángeles. Pudo hallar algunos, e incluso llegó a conversar con ellos de lo humano y lo divino. Pero para su desgracia postrera, el Supremo Hacedor consideró su anhelo como una muestra impropia de ambición y de soberbia que no podía tolerar. Así, ordenó a uno de sus espíritus flamígeros que pusiera fin de inmediato a tan desmedida pretensión. Fue obedecido sin demora. Las crónicas refieren que la estela de la ígnea caída suscitó la atención de otra criatura también ambiciosa, antaño bellísima y entonces exiliada, que se apiadó de inmediato de su desgracia, abriéndole un hueco hasta las profundidades del abismo, donde aún permanece en su solidaria compañía.
Del libro Micrólogos

sábado, 17 de abril de 2010

MOLES AL ACECHO

viernes, 16 de abril de 2010

VALENTINA (Julio, 1994)

jueves, 15 de abril de 2010

A LA CAZA

miércoles, 14 de abril de 2010

martes, 13 de abril de 2010

BURLA, BURLANDO

lunes, 12 de abril de 2010

LIDIA (Agosto, 2001)

domingo, 11 de abril de 2010

MICRORRELATO

TRÁNSITO
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De la depresión más humillante pasó a la euforia más extrema. Del aire del ventilador, extrajo brisas insulares; de su calefacción a gas, la caricia del sol en la piel tostada; del ruido del ascensor, música de acordes perfectos. Pasó varios días sin comer, y bebiendo apenas unos sorbos. Lo que sentía le bastaba. Los recuerdos fueron clasificados, reordenados, jerarquizados. Sus ojos sólo veían ya el pasado, que se bifurcaba de un modo infinito, pero gratificante. Vivía en un paraíso hecho a su medida. Y siguió soñando. Y adquirió tal destreza, que no hubo corte alguno entre sus últimos pensamientos en esta vida llena de muerte, y su estado posterior, de muerte que recordaba la vida. Cuando expiró nadie a su alrededor notó la diferencia. Ni siquiera él mismo.
Del libro Micrólogos

sábado, 10 de abril de 2010

viernes, 9 de abril de 2010

jueves, 8 de abril de 2010

Y HASTA SIN LA CRUZ

miércoles, 7 de abril de 2010

ESTHER (Mayo, 1999)

martes, 6 de abril de 2010

ANTE EL MONUMENTO

lunes, 5 de abril de 2010

domingo, 4 de abril de 2010

MICRORRELATO

MILAGROSA EQUIVOCACIÓN
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Aquella chica se había prometido que le declararía su amor en público, que todos se enterarían de su pasión por él, que dejaría huella en su conciencia. Sabía que eso a él no le iba a gustar, pues era adusto, reservado y nada proclive a ser el centro de atención de nada. Pero para ella resultaba esencial que así fuera. Por eso, el día previsto sabía en qué lugar se encontraría, y además poseía información confidencial sobre uno de sus deseos de siempre: salir descalzo con su cofradía en la procesión que ésta organizaba. De ese modo, lo esperó en un recodo donde se afincó con dos horas de antelación, tiritando de frío, para no perderse el espectáculo ni el privilegio de poder anticipar su llegada. A la hora señalada, el nazareno dobló aquella esquina. Sus pies llagados y sangrantes se le figuraron como la imagen más dulce que pudiera contemplar. Sin decir palabra, la chica salió de entre el público y se arrojó en mitad de la calle, arrodillada y abrazando las piernas del cofrade descalzo. “Te quiero, mi amor. Necesito que lo sepas. Soy tuya, quiero serlo siempre. Tuya, tuya...”. Todas las miradas convergieron en aquella escena inesperada. Pero desde más arriba una voz serena y dulce de mujer le respondió que aquello era un verdadero milagro, que al fin se habían cumplido sus sueños, aquellos por los que había rogado durante años; quien así se le declarara debía ser la mujer de su vida, y con rotundidad le solicitaba que lo fuera, que demostrara su amor acompañándola a su lado, ante todos, hasta que la procesión acabara. Instantes después, sin que nadie supiera qué sucedía, todo el mundo pudo ver cómo aquella chica continuó la procesión firmemente unida a aquella penitente descalza a quien acompañó imitando su sacrificio, con sus zapatos de piel en la mano.
Del libro Micrólogos

sábado, 3 de abril de 2010

EFECTOS DE LA VENTISCA

viernes, 2 de abril de 2010

SABINA (Marzo, 1997)

jueves, 1 de abril de 2010

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