lunes, 14 de enero de 2008

Aviso contundente


La cosa empezó con una historia de amor cualquiera, todo muy bonito, todo estupendo, todo felicidad. Todo muy de cuento, vamos. El matrimonio, todo lo convencional que en una villa de la Galicia profunda puede ser. Pero después de ese momento, todo cambió, como en las películas. Ella, moderna, demandaba libertad de movimientos. Él, chapado a la antigua, dijo que por encima de su cadáver. Ella dijo que si no quedaba más remedio, que por ella estaba de acuerdo. Él respondió que si era preciso la ataría bien fuerte para que no se moviera de casa. Ella tomó a chacota sus palabras. Él fue a hacer unas compras, y a la vuelta, colgó sobre la puerta un particular aviso. Desde entonces, no se oye un ruido en las inmediaciones de la casa.

2 comentarios:

Laquesabes dijo...

Puessssss, oye, que “obras son amores y no buenas razones” y la contundencia en los actos otorga fuerza a las palabras. Así que, el que avisa…. no es traidor, es el …. avisador. Y si la pobre mulleriña quiere libertad que le pida a su amante esposo que le amplíe la cocina o se fugue por la ventana antes de que le ponga rejas.

Anónimo dijo...

Imagino a un pescador viejo y curtido por tantos años a bordo de su barco de pesca,soportando tantos y tantos golpes de mar para poder llevar el sustento a su casa.Ahora ya ,retirado del mar cuelga ese gigante nudo para evocar esas llegadas al muelle con más o menos pesca,esas mujeres esperando unas para vender esa pesca y otras sentadas remendando las redes.Todavia por fortuna queda algun pueblecito así,conserva sus tradiones.M.T.

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