
¿Y qué decir de esa forma blanquecina que se acerca oblicua, ondulada, silenciosa, expectante? ¿Qué, sino admirar la belleza de sus formas, la naturalidad de sus movimientos, la velocidad con que controla su vuelo, la envidia que provoca la exactitud de sus evoluciones? Acaso, en un alarde de cambio de registro, sí quepa decir algo más, que opere por contraste, algo que ponga las cosas en su sitio y equilibre algo el elogio que la hermosura provoca. Comentar, por ejemplo, el extremo grado de competitividad que se da entre las de su especie, su oportunismo inteligente y egoísta, su capacidad de previsión sobre dónde, sobre quiénes, cuándo ejercer el latrocinio gastronómico, su crueldad caníbal, su carácter territorial que alterna el gregarismo más aplastante con el individualismo más excluyente y violento. Todo eso, y algunas cosas más que ahora olvidamos, porque ¿para qué va a uno a hacer sangre sobre plumaje tan bello, tan resplandeciente, tan puro?
4 comentarios:
Bellisisisisisima fotografía!!!!!!
Es tan impresionante sobre ese cielo tan intenso que sobran las palabras.
Enhorabuena!
un beso
muy buena no parece un movimiento natural de su vuelo, es como si llevase un la delta.
Tienen una gran maestria en su vuelo,si son bastante tragonas y ruidosas pero ofrecen un gran espectaculo al atardecer si te sientas en algun acantilado tranquilo por el que ellas pasan para recogerse y dormir parece que alguien les llama a diana, surgen de todos lados y se dirigen al mismo sitio es bonito de ver.M.T.
Un ave con vuelo plumaje fantástico, es una gozada!Un ser solitario, independiente, individual y presumido.
Preciosa foto :D
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