domingo, 11 de mayo de 2008

Rosa altanera


Aquella rosa creció sola rodeada de enredaderas diversas y de arbustos bien podados de naturaleza humilde y colectiva. Su soledad resultaba más notoria porque su colorido destacaba muchísimo ahora que había florecido. Se trataba de una flor muy individualista, y tan petulante que creía que era la única planta que daba glamour al jardín de aquella casa: todo lo demás sobraba o era claramente inferior. Esto duró unas semanas, en las cuales se dedicó a fustigar a sus compañeras, a hacerlas de menos y a atajar cualquier intento de amistad o de conversación siquiera. Hasta que un día, con todos bien hartos por la postura de la bella flor, el anciano portavoz del arbusto más cercano le dijo lo siguiente: "Está bien. Todos convenimos que eres muy hermosa y que tu colorido destaca sobre todos los demás. Dicho esto, te preguntamos: ¿y?" La rosa no respondió, pues se sentía muy por encima de ello. El anciano prosiguió: "Bien. Ya que eres tan maleducada que ni respondes, te formularé varias preguntas que no necesitan respuestas, pero que esperamos te carcoman por dentro". La rosa no dijo nada, pero se quedó a la escucha muy atenta, por si acaso. "En fin, ahí van. ¿En realidad, tu postura excluyente te sirve de algo? ¿Sabes que naces de la misma tierra aderezada con mierda de vaca que todos nosotros? ¿Tienes idea de lo que durarías si nosotros no te protegiéramos del viento y los intrusos? Y por último: ¿sabes que nosotros tenemos hoja perenne y tú tienes una floración de apenas tres semanas?". La rosa no estaba acostumbrada a pensar, sino a formular juicios y opiniones. Aun así, tenía buena memoria y almacenó todas las preguntas en la cabeza, y les fue dando vueltas. Pero cuando todavía estaba por la tercera, ya había perdido todas las hojas y tras un golpe de lluvia se murió, ante el alivio generalizado de todos los arbustos circundantes; el alivio y una muy intensa alegría interior que no llegó a brotar del todo.

4 comentarios:

Belén dijo...

Todo el mundo es necesario verdad?

Hasta los arbustos mas feos son necesarios...

Besicos

Anónimo dijo...

Un buen relato ,aleccionador!
La belleza exterior no siempre dura ni en las flores ni en las personas.

La rosa altanera,no supo hacer amigos a su alrededor durara su vida y belleza el tiempo que fuera crecia en el mismo jardin,se alimentaba igual que las demás y unas a otras se servian de refugio ante el sol o las inclemencias del tiempo.
¿Merece la pena ser bella,altanera
y solitaria?
¿O por el contrario sencilla cercana y amiga de tus amigas?

Todos somos angeles de una sola ala y la unica forma de volar es apoyandonos unos a otros.M.T.

Frabisa dijo...

Me ha encantado el relato.

Me gusta especialmente el ritmo y el vocabulario tan acertado. El desenlace es totalmente afortunado.

La foto "bonita de ver" y que no pasaría de "otra foto de rosas" a no ser por la narración que la acompaña.

un beso

Alu dijo...

Me ha gustado mucho. Hay envidia hasta en los jardines :D Jaja si es que la flor bonita es.

Un beso!

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