sábado, 23 de febrero de 2008

La sombra de los buitres



Cuando lo vieron llegar, los demás buitres notaron que aquello les era desconocido. Sus formas les eran familiares, pero sólo su contorno era visible a sus ojos y se podía ver a su través. Sus evoluciones mostraban una suavidad extrema y precisa, y su vuelo todavía se oía menos que los suyos. También notaron con asombro que no les tenía en cuenta a la hora de decidir la dirección de sus alas; su cabeza tampoco parecía mirarles. Volaba sin ninguna atadura y sin un plan que pudiera adivinarse. Para colmo, eran ellos quienes habían de apartarse con rapidez cuando sus trayectorias parecían que iban a encontrarse. El jefe del clan, enfurecido por la situación, reivindicó su jerarquía y tomó la iniciativa de deshacer el embrujo que los demás parecían haber estar sufriendo. Sin previo aviso, se fue de frente contra el intruso, cuya transparencia a todos admiraba. Su rabia se trocó en espanto, cuando comprobó que su ataque no tuvo consecuencia alguna, ya que su cuerpo atravesó aquella forma limpiamente, sin que aquella forma modificara su trayectoria o su actitud. Lo intentó más veces, pero con idéntico resultado. Al final, se dio por vencido. Pero todos pudieron captar que la extraña forma seguía sin mirarlos y que, poco a poco, se alejaba. Nunca más lo volvieron a ver. Pero en el grupo ya nada volvió a ser lo mismo.

7 comentarios:

Perlita dijo...

¡Qué bonito fragmento, Eduardo...! Conocía la ilustración pero no así la etiqueta que nos presentas, aunque puede que seas tu el autor. Ya dirás...
Deduzco,aunque ya se sabe, que luchar contra una sombra...es imposible...
Volveré a visitarte.
Saludos.

Alu dijo...

Muy chula la foto. Escribí de Madrid.

Anónimo dijo...

Entre los animales por su “irracionalidad” no existen ciertas sensaciones que podemos sentir los humanos.
Cuando aparece en la vida de cualquier ser, alguien “diferente” surgen sentires divergentes, entre los que se encuentran; la envidia y los celos, estos, suelen ir acompañadas del chisme y las murmuraciones.
Sentimientos malignos que generan destrucción. Pienso que solo los experimentan aquellos no se soportan a si mismos, se tornan inhumanos y tienen la “capacidad” de hacerlo de una forma amable, hasta dicen eso de: lo que no me mata, me hace más fuerte.
Pero no ven que esa fuerza solo les vuelve avariciosos, les nubla las ideas, ocultan lo que sienten… sufren lo indecible y ese sufrimiento lo disfrazan dejando que aflore la hipocresía que les acompaña de manera descarada.
Recibe mis parabienes por tus relatos… cada vez mejores.

lágrimas de mar dijo...

un relato muy lindo, me ha gustado leerte

besos

lágrimas de mar

Frabisa dijo...

Buenísima la imagen fantasmagórica del buitre. Nos recrea la ilusión de los sentidos mediante una figuración irreal.

Imagino tu labor técnica al respecto y la valoro especialmente, está muy lograda.

Me encanta la foto, realmente originalísima.

Sin que el relato la desmerezca, en este caso, mi puntuación se eleva con intensidad hacia tu labor como fotógrafo.

Anónimo dijo...

Bonita imagen.Los pobres buitres son juzgados fuerte,los asociamos a la carroña,la maldad, pero en realidad es su mision en la naturaleza.Peor son esas figuras calladas e invisibles qué se acercan cual blanca paloma te confunden y te hacen perder el sentido de la orientación y como los de tu relato, ya nada vuelve a ser lo mismo.M.T.

La navaja en el ojo dijo...

Qué alegría me da encontrar una bitácora libre de faltas ortográficas

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