lunes, 18 de febrero de 2008

Amor, sólo en apariencia


Cuando vi a aquellos cisnes, lo primero que me llamó la atención fue el brillo del sol sobre su plumaje y el contraste que prendió entre ambos. Luego, absorto en sus evoluciones, comprobé que nunca nadaban juntos, que iban por lugares distintos, y sólo ocasionalmente llegaban a acercarse cuando confluían en el centro. No podía saber cuál era su género, aunque he de reconocer que el morbo de un posible encuentro me demoró en exceso en el estanque. Una vez, en el mismo centro que aproximaba sus recorridos, se detuvieron uno frente al otro, y sus cuellos subieron y bajaron dos o tres veces, casi al unísono, lo cual se me antojó una especie de cortejo o, al menos, un saludo amistoso. Después, hundieron en el agua al mismo tiempo esos largos cuellos con sus cabezas; en mi ingenuidad, llegué a imaginar un largo beso subacuático y que sus formas al unirse semejarían un corazón. Y, sí, durante un segundo, al salir, formaron dicho corazón, pero de seguido, mientras cada uno tiraba de una parte de la bolsa de plástico, la violencia se adueñó del estanque, y sus bellas formas se transformaron en plumas rotas, carnes desgarradas y aguas sucias teñidas de sangre. Al llegar a casa, anoté dos apuntes nuevos en mi diario: uno sobre mi irredento romanticismo; otro, sobre etología aplicada al ser humano. Con el primero logré mejor prosa; con el segundo, más credibilidad.

4 comentarios:

Frabisa dijo...

La elegancia, la altivez, su pelaje de negro intenso, salpicado por el rojo y blanco de sus picos, el verde de las aguas, todo ello configura la extraordinaria fotografía de los dos cisnes. La disputa por la bolsa de plástico permanece ajena a tanta belleza, a mis ojos lo que regala es un tono cromático más a la gama que se nos ofrece. Es de esas fotos que gustan nada más verlas, la naturaleza en su mejor toma. Enhorabuena por estar atento y captarla.

Lyra dijo...

La foto es muy bonita aunque los dos pobres cisnes estén luchando por una bolsa de plástico, cosa que no resulta tan bonita, pero lo mejor, sin lugar a dudas, el texto. Un beso!

Anónimo dijo...

Podria ser una linda pareja de cisnes jugando con una bolsa vacia o compartiendo comida qué haya dentro de ella.Pero yo digo lo mismo qué tú¿Amor?¡Qué va!Naturaleza pura y dura,ahora me peleo por la comida o cualquier otra cosa y ahora te cortejo. ¡ES LO QUÉ HAY! Los cisnes son preciosos,majestuosos con sus plumas negras azabache y la foto es una pasada.M.T.

Nome Digas dijo...

Que texto más sugerente. Y qué verdadero. Tiene mucho recorrido de fondo: también nosotros somos naturaleza, pero naturaleza humana: y ahí es posible que quepa el romanticismo. Seguro.

Te felicito.

(Gracias por el comentario que has dejado en mi blog)

Un cordial saludo

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