martes, 31 de enero de 2017

EL PODERÍO DE UNA COMIDA TRADICIONAL


Dicen que la cocina admite combinaciones infinitas, y yo lo sé bien. Dicen que los ingredientes son tantos, los tiempos tan variados, y la imaginación humana tan sorprendente, que nunca dejarán de crearse nuevos platos, nuevas creaciones que extraigan lo jamás pensado a nuestros sentidos. Dicen. Y seguro que es verdad.
 

Ahora bien, ustedes prueben un pulpo a feira como el de la imagen, pescado en la Costa da morte (Malpica), con sus cachelos de Carballo, salpicado con su pimentón extremeño (La Vera) un pan gallego (de Carral) y un aceite andaluz variedad arbequina (por ejemplo), todo ello regado por un monovarietal godello (Valdeorras). Sólo eso. Y, luego, si desean ir a un tres estrellas Michelín ese mismo día, o en las próximas semanas, háganselo mirar. Ahorrarán tiempo, se lo aseguro.

Bodegón de Pulpo a feira (La Coruña, Galicia, España)
Agosto, 2016 ----- Nikon, D300

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