domingo, 17 de enero de 2010

MICRORRELATO

MAL SALTO
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Fue un mal salto. Ahora lo sabes bien. En este instante, cuando los espasmos de dolor te acometen por todo el cuerpo, lo sabes bien. Te mareas de tanta sangre como pierdes, pero te das cuenta de que sí: fue un mal salto. No obstante, sabes de sobra que no fue tuya la culpa, que te pasaste un buen rato observando el estrecho pero profundo recodo del río, tratando de divisar los peligros, olfateando el miedo de los demás a tu alrededor, aspirando tu propio miedo a lanzarte. No, no fue tuya la culpa. Tenías que hacerlo, porque aunque la ansiedad te acuchillaba por dentro, paralizándote, también sentías en tus piernas la necesidad de saltar, de echarte al agua, de nadar a favor de corriente una trayectoria oblicua hasta llegar a la otra orilla, donde, al fin, hallarías espacio, alimento y goce. Pero, no, no fue tuya la culpa. Sabes que había probabilidades de que todo fuera mal. Cabía dentro de lo posible. Y te tocó a ti. También a otros más, pero a esos ya no podrás verlos. Saltaron después. Fueron los mismos que desde atrás precipitaron tu salto, urgido por la impaciencia, los que con sus cuerpos sudorosos, empujaban a los de más adelante, y al frente de todos te encontrabas tú. Fue un mal salto, es verdad, pero alguien tenía que hacerlo. Y fuiste tú. Nadie podía haber previsto que el elegante impulso que tomaste hacia adelante, el que te lanzaba hacia las aguas para comandar la manada, te arrojase directamente a las fauces que os aguardan todos los años, en el río, para el ritual sangriento que intercambia vida con muerte, muerte con vida. Pero no te culpes. Sólo fue un mal salto. No volverá a ocurrir.
Del libro Micrólogos

4 comentarios:

Mármara dijo...

La primera imagen que se me vino a la mente fue la de Javier Bardem saltando al vacío en "Mar adentro". Sólo al final viajé a la sabana.

Frabisa dijo...

Este relato me produjo dos situaciones, la primera fue que me disonara en el primer párrafo el segundo "lo sabes bien". Hube de leerlo una segunda vez con entonación y en voz alta para que la armonía volviese a tus palabras.

La segunda situación fue que me empujó al recuerdo del documental del cruce del Río Mara por numerosos animales hambrientos de hierba fresca. Bien, ha sido fácil, en youtube, está todo y pude refrescar la memoria volviendo a verlo.

Ahora y con los deberes bien hechos, he podido leer nuevamente tu relato y tengo que reconocer que el mismo gana muchísimo si se entiende, es decir, si uno sabe de que los protagonistas de tu relato son esos animales buscadores de alimento y tú río no es otro que el Mara.

Muy bueno!

un beso

Cher dijo...

Puede que, como dice Eduardo, saque las cosas de contexto, pero viene a colación y es bueno sumar opiniones.
El relato me recordó una historia zen: Cuando estás en lo alto de un mártil y no puedes bajar, ¿qué puedes hacer?... SALTAR.
Es un relato de un pionero; todos/as lo somos cuando las circunstancias de alrededor nos apremian. Hay que saltar, poner todo nuestro empeño en llegar a la otra orilla, traspasar y transgredir. Con la condición de animales que somos, lo podemos hacer en, por ejemplo, las circuntancias de la desolación de Haiti; pero también(a otro nivel de evolución y de circuntancias) por la recontrucción de ese país. Aunque me temo que hay otros depredadores intentando llegar a esa orilla y no para comer hierba precisamente.

Tío Rutero-Sam dijo...

Muy guapo. Sobre todo el final.

Parece sacado de una peli de Tantino.
Me imagino al Samuel L. Jackson en pulp fiction:

"No te culpes, solo fue un mal salto, no volverá a ocurrir."

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