lunes, 28 de abril de 2014

REALISMO Y RECHAZO



Esta obra, que se puede contemplar en Valladolid con detenimiento (morboso, diletante, religioso, cultural, artístico, despreocupado, crítico, desmitificador, curioso, acumulativo, etc.) o con prisa (obligada, terapéutica, ignorante, pachanguera, horrorizada, etc.), es un ejemplo señero de lo que en el siglo XVII hispano se entendió como efectismo contrarreformista. Con él ansiaba la Iglesia recuperar el prestigio y la ascendencia perdida con el movimiento protestante del siglo anterior. El procedimiento era sencillo, pero de efectos muy exitosos. Consistía en mover a la compasión del espectador, buscando la empatía hacia lo que le había sucedido a aquel hombre excepcional, de quien seguían afirmando que era el Hijo de Dios. De ese modo, había que mostrar con toda crudeza de detalles lo que el proceso previo y la muerte postrera había producido en aquel cuerpo del que no se tienen noticias de cómo sería, pero que con el paso de los siglos se decidió que fuera ejemplar, fuerte, bello, rotundo, pero también vulnerable y frágil. 

Gregorio Fernández, insigne escultor de finales del XVI y primera mitad del XVII, entendió perfectamente lo que había que hacer, y a su capacidad técnica admirable, unió una creatividad de visionario, que le condujo a que los tipos por él esculpidos acabaran siendo canónicos en las representaciones posteriores. La postura, el gesto, la sangre, el número de heridas, su disposición, su policromía, los materiales empleados: todo ello contribuyó a proyectar su realismo de un modo muy diferente al que surgía del divino Bernini, allá en Roma, cabeza de la cristiandad. Su realismo supera cierta realidad, hasta el punto de que puede resultar desagradable para muchos.

Hace unos años, tuve en clase de Hª del Arte a una alumna uruguaya. Era de las que destacaba en calificaciones, interés y entusiasmo por la materia. Pero, al llegar al tema del barroco hispano, comprobé que en varios momentos se cubría la cara con las manos, molesta con lo que tenía que ver, obligada por su hiperestesia y por sus precedentes culturales. Se negaba a mirar aquellas obras. Lo hablé con ella, y no me cupo duda de la sinceridad de sus palabras. Provenía de un país por completo laico donde las tradiciones de nuestra Semana Santa son un embeleco que se contempla como folclore desde otros lados. Además, tanta sangre, tanto sufrimiento, tanto desgarro, la hacía temblar, literalmente. Le dije que estudiara el tema como mejor pudiera, pero que esas manifestaciones artísticas son también una forma de comprender cómo somos culturalmente. Ahí, se me rebeló. Llegó a comparar demasiadas cosas llenas de sangre y violencia que no le gustaban para nada, incluidos los toros en su vertiente más española. Prudentemente, me callé. Comprendí que no lograría nada con ella, porque ni su sensibilidad extrema podría con ciertas cosas, ni su juventud y carencia de referentes educacionales permitiría una comprensión que requiriese mayor madurez y perspectiva. 

Pensé que aquel caso había sido una excepción a la regla. Pero hoy, para mi sorpresa, he asistido en clase a algo, si no igual, sí muy parecido al abordar el mismo tema. Y en personas que han vivido siempre aquí. Pero igualmente desvinculadas de ciertas creencias y tradiciones que marcan nuestra historia. Por tanto, creo que la cosa da para pensar. A ser posible, sin prejuicios. Si es posible.

Cristo yacente, de Gregorio Fernández (1625-1630)
Museo Nacional de Escultura (Valladolid, Castilla y León, España)
Abril, 2014 ----- Panasonic Lumix G6

1 comentario:

Frabisa-Isabel La cocina de Frabisa dijo...

No me extraña nada la actitud de tu alumna o alumnos en general. Cuesta (al menos a mí me costó) observar la obra con objetividad, sin tener en cuenta el fin que persiguen y el motivo por el que se han tallado de ese modo tan desgarrador.
Afortunadamente, yo lo conseguí y ahora disfruto muchísimo con estas tallas y si ya hablamos de Gregorio Hernández es para morirse y no precisamente crucificado.
Besos
(así me gusta, que prosigas, ya llevas como tres días seguidos)

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