domingo, 22 de mayo de 2011

MICRORRELATO

INSPIRACIÓN MERCENARIA

Contraté a una puta para que me contara su vida (que yo imaginaba desgraciada y abocada a la molicie involuntaria) para trasladar luego esa experiencia al papel. Tuve que sortear los recelos iniciales de la protagonista, pues nadie antes le había planteado una propuesta de semejante calibre. También, añadir un tanto más a la tarifa establecida y, lo más sorprendente, hacer promesas curiosas a cuál más llamativa, como que figurara su nombre completo con sus dos apellidos, así como el de sus padres y hermanos, para que así quedara constancia del drama de su familia y de ella misma. Cuando estuvo todo acordado y se convenció de que no íbamos a practicar sexo, se dispuso a largarlo todo, muy contenta. Y empezó a hablar y a hablar. Su facundia era demoledora, pero mi grabadora lo registraba todo. A la media hora, le dije que ya estaba bien, que me valía, que estupendo, que había sido justo lo que necesitaba, y que podía irse. Sin yo preverlo, se ofendió muchísimo, y comenzó a insultarme a voz en cuello. Como yo buscara defenderme e intentara echarla, lanzó al suelo varios adornos del salón, le pegó patadas a los butacones y montó un escándalo que seguro se oiría en otros pisos. Al final, antes de salir dando un sonoro portazo, me largó una expertísima patada genital que me dejó sin aliento ni reacción. Pero todo ello lo he asumido con estoicismo profesional, pues sigo convencido de que no habría logrado calmarla si me hubiera propuesto explicarle las tendencias actuales más innovadoras en microficción.
Del libro Micrólogos

1 comentario:

Isabel - Frabisa dijo...

Perfectamente entendible, la postura de ella me refiero.

La pobre mujer que estaría harrrrrrrrrrrrrrta de escuchar miserias ajenas para una vez que alguien le paga por contar las propias, a la media hora va el protagonista y el corta el rollo.

Yo haría lo mismo que ella, lo de la patada en los genitales, digo.

besos

AVISO A VISITANTES

Todas las imágenes (salvo excepciones indicadas) y los textos que las acompañan son propiedad del autor de esta bitácora. Su uso está permitido, siempre que se cite la fuente y la finalidad no sea comercial
Si alguien se reconociera en alguna fotografía y no deseara verse en una imagen que puede ver cualquiera, puede contactar conmigo (fredarron@gmail.com), y será retirada sin problema ninguno.