lunes, 10 de agosto de 2015

SER ENTREVISTADO

Uno de los géneros literarios (sí, ¡literarios!) que más me atrapa es el de las entrevistas. Me encantan las entrevistas. No de ahora. De siempre. Sólo que antaño las leía cuando caían en mis manos y hoy lo hago de forma sistemática, incluso en formato libro. Las leo por docenas, y constituyen de los momentos de lectura que mayores y mejores sensaciones de placer y “rentabilidad” me procuran. Las entrevistas me han dado mucho. Pero también instilaron en mí un deseo creciente que no se ha visto colmado sino en su esbozo inicial: ser entrevistado.

De siempre anhelé ser objeto de una magna entrevista. Lo que suponía ya el hecho en sí, era que sería por ser interesante, o famoso o poseer algún tipo de cualidad o gesta sobresaliente que la hiciera inevitable. Pues eso era en esencia lo que yo buscaba (lo sé ahora; entonces pensaba que sólo quería la entrevista en sí misma), mostrar a los demás cómo era el objeto de su  interés (hipotético, aunque fuera de duda para mí). 

Y, sí, alguna vez he sido entrevistado con cierto reflejo en la prensa escrita. Algunas presentaciones de revista literaria, algún escándalo sonado provocado en una revista universitaria, algún premio literario de segunda o tercera fila. También, con mayor frecuencia, para los trabajos que mis alumnos han de llevar a cabo para otros profesores, por lo general de Ética o Literatura, aunque también para mi disciplina, la Historia. Me he prestado siempre a ello con facilidad y no poca satisfacción, a pesar de conocer la escasa trascendencia de tales cuestionarios. Pero en el fondo todas esas entrevistas me van dejando un regusto algo ácido de lo que podría ser LA gran entrevista, aquella que yo ansío en realidad, pero que no llega. 

Dicha entrevista sería algo con mucha dilatación en el tiempo, que no tendría límites prefijados. En ella, alguien (hombre o mujer, sería indiferente) que conociera perfectamente mi trayectoria y mis obras, tanto literarias como fotográficas, de aguda rapidez y perspicacia inteligente, abordara conmigo, y sin ninguna restricción en las formas y en su duración, todos aquellos temas que me fueran gratos o básicos en mi vida, trascendentales o banales, pero conectivos y sucesivos sin solución de continuidad. Ya digo, sería LA entrevista. Aquella que extrajera cuanto llevo dentro y ya hubiera expuesto en mi obra; o tal vez no estuviera en ella, y sólo en el formato conversacional se revelase al fin. Sería una entrevista modeladora, una pintura total de mi persona, entendiendo por total, lo que uno conoce de sí, que no es ni todo ni acaso lo mejor. 

Nunca ha tenido lugar, como se deduce con facilidad de las líneas precedentes. Y aunque no desespero, siendo sincero no parece probable. (Aquí debería confesar que he barajado dicha situación como argumento para una obra de envergadura. Pero dicha envergadura ya era demasiada cuando aún escribía con mayor extensión. Y ahora ya queda en las antípodas de las islitas que abordo.)

A estas alturas, yo ya sabía que el escritor Milan Kundera, progresivamente celoso de su intimidad, fue restringiendo el modo y el número de entrevistas que concedía, hasta el punto de que ya sólo las respondía de forma escrita. Pero de lo que me entero hoy es que su punto culminante tuvo lugar cuando a la enésima propuesta de una revista muy importante, pleno de hartazgo, llamó a un fotógrafo, Ferdinando Scianna, a quien le dijo lo que sigue: “Les he pedido que la hagas tú, pero la quiero escribir yo, tanto las preguntas como las respuestas. ¿Querrías firmarla?”. El fotógrafo aceptó encantado.  Amparado en tan revelador ejemplo, yo no descarto para nada la idea. Es más, la valoro como un hallazgo. Tanto, que me pongo a ello de inmediato.

1 comentario:

Frabisa-Isabel La cocina de Frabisa dijo...

Me ABRUMAAAAAAAAAAAA tu sinceridad y tu confesión espontánea , mostrando abiertamente lo que otros por pudor, ocultarían.

A mi me parece una idea estupenda, que tú mismo escribieras las preguntas y las respuestas, quizás así, quedaría colmada tu pretensión y por fin pudieses ver publicada una GRAN entrevista en un medio a tu medida, tu propia página.
Te animo a ello, es más, estoy anssssssiossssa por leerla.

besos, guapo

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