domingo, 15 de septiembre de 2013

KENNY ELISSONDE, GANADOR DEL ANGLIRU 2013, ANTES DE QUE NI ÉL MISMO LO SUPIERA


Esta historia le hubiera gustado, con toda modestia, a Paul Auster. Pese a no tener que ver con el béisbol, sino con algo más lejano como el ciclismo. Por lo que contiene de azarosa casualidad.

Ayer sábado 14, salía la penúltima etapa de Avilés (Asturias), donde resido. Ni soy mitómano ni este año los nombres participantes eran de relumbrón. Es más, no reconocería por su cara más que a dos o tres corredores, y al famoso locutor que retransmite a diario el recorrido por la televisión. Pero una carrera ciclista es un espectáculo lleno de color, de formas inhabituales y de... gente. Así que hacia la salida me encaminé dispuesto a captar alguna foto interesante.

Pronto me di cuenta de que los ciclistas, la mayoría de los cuales se habían alojado entre Oviedo y Gijón, no aparecerían sino hacia el final, cuando el control de firmas y la salida hicieran obligatoria su presencia. Me dediqué, pues, a otras composiciones, a otros edificios, a otras personas. Y, sí, algo iba saliendo, pero el día no pasaría a la historia por mis excelentes capturas.

Por fin, la salida, fijada para las 13:30, aglutinó a los corredores en el punto de partida, ante la línea prefijada. Allí estaba el centenar y medio escaso de esforzados que aún permanecían en liza. En cuanto lo anunciaron por la megafonía, todos acudieron en tropel hacia la zona, haciendo prácticamente imposible su acceso, como no llevaras mucho rato allí sobre las vallas, aguardando el momento. Por tanto, sólo me pude acercar... de lejos. Aun así, no quería irme sin sacar alguna foto de alguno de los participantes. Sin embargo, desde donde me encontraba, pese a moverme algo, apenas podía encontrar algún hueco entre las cabezas y los móviles para poder enfocar algún torso o cabeza suficientemente llamativos. 

Ya dije que esta Vuelta apenas hay participantes de gran nombradía, y los que sí estaban no se hallaban a tiro de mi objetivo. Así que disparé quince o veinte veces para dejar constancia de que también yo fotografié a algún ciclista, y poco más. El único retratado que reconocí sobre el terreno fue el del bielorruso Vasili Kiryenka, que había ganado una etapa dos días antes, razón por la cual su cara me sonaba algo. Pero de los demás retratados sólo hubo fotos al azar de una forma, un color, un gesto. Nada, en definitiva.

El terrorífico recorrido de la etapa terminaba en un puerto demoledor, que sólo está al alcance de algunos muy escogidos. El temible Angliru fue este año hollado, en cambio, por un desconocido joven francés de 21 años, de nombre Kenny Elissonde, tras una meritoria escapada previa. Pues bien, cuando revisaba por la noche las fotos hechas por la mañana, su cara y su torso sobre la bicicleta había sido el personaje más retratado por mí del precario modo antedicho. Ahí arriba queda la muestra de ello. Y no intentemos sacarle ninguna otra explicación.

Robado en la salida de la vigésima etapa de la Vuelta a España 2013 (Avilés-Alto del Angliru, Asturias, España)
Septiembre, 2013 ----- Nikon d300

1 comentario:

Frabisa-Isabel La cocina de Frabisa dijo...

A veces la suerte acompaña al fotógrafo y en este caso, diste el blanco y él en la meta. Enhorabuena!

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